Cada estación se hace presente con su belleza, con su encanto particular.
Les proponemos que disfruten cada una de ellas…
Verano: La ciudad se viste de fiesta; plena de energÃa se prepara durante todo el año para recibir a los visitantes con todo su esplendor. Servicios para todos los gustos, paseos, excursiones, actividades culturales, recreativas, deportivas. Playas solitarias, otras concurridas nos esperan para vivir momentos únicos con amigos o en familia. Amaneceres frente al mar, ver salir la luna… las vacaciones soñadas se hacen realidad.
Otoño: Las calles se tapizan de hojas crujientes… el bosque muestra sus infinitos verdes y ocres. La playa aún nos regala desprevenidos abriles de verano. Es la estación del reencuentro con la apacible vida geselina. Semana Santa y fines de semana largos ofrecen tradicionales actividades como el Festival de Uncipar, recitales de tango y jazz, festivales folclóricos, y celebraciones litúrgicas.
Invierno: Tiempo de sosiego, ideal para atemperar un clima riguroso, brindándose la calidez de un encuentro frente a hogares de leños chispeantes, compartir buenas comidas, charlas intensas. Caminatas por la playa o el bosque teñido del amarillo de acacias en flor, invitan a descubrir el corazón de una ciudad que mira hacia adentro. Los fines de semana largos de julio y agosto nos esperan con sus actividades tradicionales: Fiesta Patronal de Santiago Apóstol, Chocogesell, Winterfest, Fiesta de la Salchicha y el Chucrut y la colorida celebración de la Virgen de Copacabana.
Primavera: La estación del renacer. La naturaleza estalla de belleza; los jardines floridos, las aes que regresan y preparan sus nidos. Los dÃas, cada vez más largos, alientan a comulgar con el ambiente que nos rodea.
Octubre, mes de fiestas: la Fiesta Nacional de la Brótola, el primer fin de semana del mes y la tradicional Fiesta Nacional de la Raza en el Mar, el fin de semana largo del 12 de octubre.